Hace un año decidí alquilar una vivienda y como el resto de gente de a pie, decidí publicarlo en una web de venta y alquiler de inmuebles. Para ello procedí a registrarme introduciendo información básica como nombre, DNI, dirección, teléfono, etc. Adicionalmente tuve que emplear mis datos bancarios para pagar mejoras como “siempre visible / destacado”, publicar vídeos, imágenes de mayor resolución, primero en la búsqueda, etc.
Después de estar un buen rato entre subir fotos, ordenarlas y redactar la descripción de la vivienda me di cuenta que me habían enviado un correo de la web en donde había dado de alta el inmueble. Era el típico correo de bienvenida donde se me indicaba entre otra información mi usuario y mi contraseña, en texto “plano” por supuesto. (más…)


